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¿Qué es el silencio?

Lección 5 Módulo 1

La palabra silencio proviene de la palabra latina “silens” que significa estar quieto, quieta o en reposo.

La mayoría de los diccionarios modernos definen el silencio como la ausencia de sonidos, la quietud o como un período sin habla o ruido.

Pero el silencio es más que un estado de silencio; ausencia completa de sonido o quietud absoluta. El silencio, según algunos
estudios 
de investigación es lo que mejora la concentración, promueve la meditación y nos permite estar en contacto con nuestro “interior”. En otras palabras, el silencio tiene el poder de hacer que la gente piense y actúe.

Según este estudio la palabra silencio se ha asociado en nuestras mentes con la pasividad aburrida y la inactividad. Además, vemos el silencio como intrínsecamente peligroso, antisocial o anormal. Tememos y odiamos el silencio y hacemos todo lo posible para evitarlo.

La visión de los chamanes del México antiguo.

Los Videntes o chamanes del México antiguo hacen referencia al silencio interno y lo definían como un estado natural de la percepción humana en el que los pensamientos se bloquean, y en el que todas las facultades del ser humano funcionan desde un nivel de conciencia que no requiere el funcionamiento de nuestro sistema cognoscitivo cotidiano.

Esas mujeres y hombres de conocimiento lo buscaban con toda avidez.

Hacen referencia al silencio interno como la falta de diálogo interno, dejamos de hablarnos a nosotros mismos, “los pensamientos se bloquean”:

“El diálogo interno es lo que ata a las personas al mundo cotidiano. El mundo es de tal y cual manera sólo porque nos contamos que es de tal y cual manera”. 

Los chamanes creían que la percepción humana es capaz de alcanzar niveles indescriptibles cuando funciona bajo la condición del silencio interno.

El silencio interno es la matriz necesaria para dar un gigantesco paso evolutivo; los chamanes del México antiguo llamaban a este gigantesco paso evolutivo el conocimiento silencioso, un estado de la conciencia humana donde el conocimiento ocurre automática e instantáneamente.

En el libro El Silencio Interno de Carlos Castaneda, nos dice:

“Don Juan nos enseñó que el silencio interno debe obtenerse por medio de la firme presión de la disciplina. Dijo que el silencio interno tiene que acumularse o guardarse, poco a poco, segundo a segundo. En otras palabras, uno tiene que forzarse a estar callado, aunque sea sólo por unos segundos. Don Juan aseguraba que si uno es persistente, la perseverancia vence el
hábito, y de esta manera, se llega a un umbral de segundos o minutos acumulados, un umbral que varía de persona a persona”

Una propuesta para ti

Recapitula una experiencia de silencio, de cuando eras pequeña.

La próxima semana te contaré una mía 😉


Sábado, 28 de noviembre




Tu presencia, pera la tuya, no la de nadie más...

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