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Aprende a amar a tu niña o niño interior

4 Lecciones Intermediate

Descripción del curso

Introducción

Puede que te suene un poco extraña la idea del Niño Interior. 

Si eres como yo, que necesito que los conceptos con los que me muevo tengan alguna explicación “racional”, quizá te venga bien saber que el/la Niñ@ Interior es una metáfora, con la que muchas personas se sienten cómodas para trabajar determinados aspectos de sí mismas. 

Para poder profundizar en el concepto del/la Niñ@ Interior, debemos en primer lugar comprender la noción de que interiormente, a nivel de nuestra personalidad, no somos unitarios. Nuestra psique es un sistema com- puesto por diversas partes que interactúan mutuamente. 

Si quieres comprender esto de manera sencilla puedes simplemente observarte durante el día de hoy, cada vez que percibas una situación en la que se desata un conflicto interno. 

Algunos ejemplos de conflicto interno que podemos encontrarnos en nuestro día a día serían: -Suena el despertador, y por un lado desearías seguir durmiendo un rato más, pero por otro quieres levan- tarte y hacer un poco de ejercicio antes de irte a trabajar.

-Es por la tarde y una parte tuya te dice que deberías quedarte un rato más en el trabajo y terminar ese informe, mientras otra piensa que puede esperar a mañana, que ya es momento de relajarse un rato y tomar algo con los amigos.

-Piensas en las vacaciones y una vocecita te dice que este año hay que emplear el dinero en reformar por fin la cocina, que está que se cae a trozos, mientras miras de reojo una foto de ese lejano lugar que tanto deseas conocer.

Tomemos por ejemplo esa situacion en la que te debates entre dormir un rato más o hacer ejercicio. Si miramos con un poco más de detalle, podemos formarnos un concepto de cómo son esas dos partes. La parte que quiere levantarse y hacer ejercicio es responsable, piensa en el largo plazo, es activa, le gusta moverse, le preocupa la salud y desea estar en forma.

La parte que desea dormir un rato más es más pasiva y tranquila, sabe disfrutar del momento, sabe relajarse, es más sibarita. 

Si continuamos con este ejercicio de conocer a ambas partes, podemos ver que cada una tiene su forma de hablar. 

La parte responsable puede que te diga algo así como: “!Vamos, levántate, sabes que luego lo vas a agradecer, un poco de ejercicio y una ducha y te quedas como nueva! ¡Te encanta esa sensación!”. La parte sibarita te envía mensajes como: “Mmmm, con lo a gustito que se está en la cama, solo un ratito más, por un día no importa”

Y así podríamos seguir profundizando y conociendo a ambas partes, dándonos cuenta de que cada una de ellas tiene sus propios pensamientos, sentimientos, valores, objetivos, opiniones... 

Muchos autores dentro del campo de la psicología están de acuerdo en que la psique humana está compues- ta por diversas partes. Sobre lo que no hay acuerdo es sobre cuál es el número de partes que la componen. 

Esto de cara a la utilidad para trabajar y desarrollarnos interiormente no tiene demasiada importancia. En este curso, me gustaría hablarte acerca de tres de esas partes: Niñ@ Interior, Adult@ Interior y Crítica Interior.

Me gustaría en las primeras 3 partes del curso profundizar en la/el Niñ@ Interior, en el concepto, y en cómo podemos, a nivel práctico, aprender a conocerl@, relacionarnos mejor con ella/él y en definitiva, a amarl@. 

En la última parte del curso hablaré sobre el/la Adult@ y la Crítica, y de la función que cumplen en relación al Niñ@. 

¿Quién es tu niñ@ interior?

Quedamos entonces, en que es una de las partes de tu psique, de tu personalidad.

Si vamos un poco más allá, podemos decir que representa a esa parte nuestra que es más vulnerable, emo- cional e impulsiva. 

La actitud de muchas personas, dado la sociedad en que vivimos, es la de querer deshacerse de esa parte, pues nos hace sentirnos débiles y confusos. Quisiéramos ser siempre fuertes, seguras, intocables, que nada nos pudiese herir. 

Esto es natural, pues vivimos en una sociedad que prácticamente nos pide esto. Nos pide que rindamos, que seamos productivos, sin que exista momento ni lugar para atender, cuidar y sanar las heridas, más grandes o pequeñas que inevitablemente se van produciendo en la vida. En cuanto nos hacemos mayores, no hay apenas lugar para el juego, para la magia y la fantasía, ni para la vulnerabilidad. A veces no hay tiempo para atender las propias necesidades adecuadamente (adecuadamente no significa inmediatamente). 

Cuando pretendemos ser fuertes, sin atender realmente a nuestras emociones y necesidades, lo que en rea- lidad hacemos es ponernos una coraza. De este modo, las cosas malas de la vida no nos llegan, no pueden herir lo blando de nosotras/os que sigue estando debajo. Pero así como lo malo no atraviesa la coraza, tampoco lo hace lo bueno. Perdemos mucho del disfrute de la vida, y sobre todo, con la coraza puesta, perdemos mucho la capacidad para la intimidad con otras personas. 

Cuando atendemos realmente a nuestra parte vulnerable (que, lo queramos o no, está con nosotros de por vida), la escuchamos, entendemos y atendemos, es cuando se produce una auténtica fortaleza interior, que nos permite irnos desprendiendo de la coraza. 

Esta fortaleza es la que permite que la vida nos toque, con sus dificultades, desilusiones, penas, problemas, injusticias e incertidumbres. Y también con sus alegrías, ilusiones, motivaciones y con sus fuentes de ternura, calidez, cercanía y amor. 

Cuando no atiendes a tu niñ@ interior

Para poder atender a alguien, primero hay que conocer sus necesidades. En la próxima lección aprenderás a conectar con las necesidades concretas de tu niñ@, pero hablemos aquí de lo que, en general, todo niñ@ necesita. 

Existen unas necesidades infantiles básicas:

- Seguridad/pertenencia - Afecto/Reconocimiento 

Y estas necesidades las están expresando los niños de manera constante: 

Cuando te dicen: “Tengo miedo” o “Mamá mira”. Cuando se te acercan con los brazos extendidos buscando el contacto. Cuando se portan demasiado bien o hacen lo que saben que traerá un castigo. Un niño, una niña, necesita sobre todo, atención, ser visto, ser escuchada. Y con todo ello, sentirse importante y merecedora. Todas estas necesidades, cuando no son atendidas de manera adecuada en la infancia, se arrastran toda la vida.

De ahí que de adultos, tengamos muchos comportamientos que notamos que son perjudiciales, y aún así, no dejamos de realizarlos. 

La necesidad de reconocimiento, por ejemplo, podemos verla en personas adultas que intentan tener un cuerpo perfecto, aún a costa de su salud, buscando una extrema delgadez que va en contra de sus necesidades biológicas de alimento, o un cuerpo muy musculado a base de pasar muchas horas en el gimnasio, quedando expuesto el cuerpo a lesiones. 

También en personas que están constantemente persiguiendo un ascenso más en el trabajo, un logro más, un coche más caro, una casa más grande, como un modo de lograr la admiración de los demás. En cuanto a la necesidad de afecto y/o seguridad, cuando no han sido cubiertas pueden aparecer en los adultos en modo de dependencias emocionales hacia otras personas en general, o hacia la pareja en particular. Aparece pánico al abandono o al rechazo y se hace cualquier cosa con tal de sentirse amado o aceptada. Hay mucho riesgo de acabar en relaciones tóxicas o insatisfactorias.

En la próxima lección veremos con más detalle las diversas formas en que el niñ@ se manifiesta en la vida adulta. Tanto cuando lo hace de manera sana y positiva, como cuando lo hace de manera perjudicial. Quiero re- iterar que el tener un niñ@ interior que sabotea o perjudica, o un@ que nos permita realizar nuestros objetivos, va a depender de que esté cuidado y atendido. 

Cuando está desatendido puede afectar a nuestras relaciones (como he indicado, por ejemplo, generando relaciones de dependencia), a nuestra vida laboral (no permitiéndonos, por ejemplo, asumir riesgos razonables, por una necesidad excesiva de seguridad) o a nuestra autoestima (arrastrando con nosotros sentimientos de inferioridad, vacío, ansiedad o depresión). 

Cuando tu niñ@ interior se siente atendido

Una persona que se ha sentido atendida, amada, reconocida, apoyada... durante sus años de infancia y ado- lescencia, poco a poco habrá ido interiorizando todos esos cuidados y amor.

 Ha recibido palabras amorosas ( y eso incluye que le hayan hablado con firmeza a veces, pero siempre con respeto), y por lo tanto ha ido generando un autodiálogo respetuoso y amoroso. 

Le han escuchado, por lo que se escucha. Ha recibido críticas constructivas, así que cuando comete errores saber criticarse de manera constructiva. Le han hablado acerca de sus sentimientos y necesidades, así que ha aprendido a explorarlos y conocerlos. Han sido flexibles con él, así que lo es consigo. 

Y así podría ir desgranando todas las facetas de esa actitud que comprende las palabras, comportamientos y sentimientos de amor hacia una hija o hijo. 

Amar no es solo un sentimiento, es una actitud, y una habilidad.

 Así, cuando una persona ha sido amada durante sus años de infancia y adolescencia, de manera inconsciente, sabe cómo amar a su niñ@ interior cuando llega a adulta.

 De este modo no necesita corazas, porque sabe protegerse, y si algo le hace daño, saber atender sus heridas. Tampoco necesita máscaras, no necesita fingir que es quién no es, ni hacer como que siente otra cosa distinta a lo que realmente siente. 

Las personas que no se han sentido bien atendidas, apoyadas, escuchadas o amadas, no han podido aprender adecuadamente esa habilidad de saber cómo quererse. 

Pero como cualquier otra habilidad, puede aprenderse en cualquier momento de la vida. Durante algún tiem- po, habrá que hacerlo de modo consciente. Poner consciencia en cómo te hablas y cómo te comportas contigo misma. E ir cambiando aquellas palabras o actitudes que no son buenas para ti. A veces nos decimos cosas que puestas en boca de otra persona nos parecerían barbaridades, pero cuando vienen de nosotras mismas, no le damos importancia. Sin embargo, la relación más importante de todas es la que sostenemos con nosotros mismos.

Cuando tu niño interior se siente atendido, sentirás que dejas de autosabotearte y conectarás con una parte muy poderosa de ti misma, con la parte más intuitiva de tu ser. 

El niño interior tiene una capacidad excepcional para saber qué necesitas, qué es bueno para ti, y qué no lo es tanto. 

Además podrás experimentar en determinados momentos, la parte más divertida y liviana de la vida. Donde la parte adulta solo ve responsabilidades y futuro, la niña ve el ahora, la diversión y la vida fluyendo. 

El niño de ayer, el niño de ahora 

El niño interior del adulto, está conectado y proviene del niño real que un día fue. 

Muchas veces llevamos dentro una niña herida, o un niño desconfiado e inseguro, debido experiencias doloro- sas de la infancia. 

Debido al sesgo negativo que de forma natural poseemos todas las personas (y que es muy útil para la super- vivencia) tenemos tendencia a fijarnos y recordar en mayor medida los aspectos negativos de la experiencia que los positivos. No es extraño que recordemos muchas de las cosas malas que nos ocurrieron en nuestra infancia y juventud. 

Es importante hacer un esfuerzo que contrarreste el sesgo negativo y tener presentes los aspectos positivos de nuestra vida. 

Esto nos ayuda de dos maneras. Por un lado a sentirnos mejor. Nuestras emociones están fuertemente influidas por aquello que tenemos en nuestra mente. Por otro lado, a tener presentes los recursos con los que contamos. 

Ejercicio La Vida en Positivo

Todo aquello a lo que dirigimos nuestra atención, se convierte en nuestra realidad.

Quiero invitarte a que escribas acerca de las vivencias positivas que has tenido en tu vida.

Recuerda todas las situaciones que fueron para ti motivo de diversión y alegría cuando eras niña o adolescente.

No te preocupes si te parecen insignificantes o poco importantes. Acariciar a tu mascota, colocar los adornos en el árbol navideño, saltar en los charcos... Todo es valioso.

Puedes incluir también a todas las personas que para ti eran especiales y por las que sentías cariño: una vecina, una tía, un abuelo.

Todas las situaciones y aspectos positivos de tu vida, forman parte de tus recursos personales, con los que podrás solucionar mejor tus problemas.

Permite, a medida que vayas escribiendo sobre los recuerdos positivos, y siempre que pienses en ellos, que los sentimientos de alegria y felicidad atraviesen todo tu cuerpo.

Siente la energía tan especial que está en todas tus células.

 Nota cómo te sientes fuerte y expansiva ante determinados recuerdos, segura y especial quizá, ante otros.

Recréate en estas emociones.

Recapitulación guiada

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