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El arte de calibrar tu energía

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Descripción del curso

Parte 2

Somos seres de energía en un universo de energía. Es decir que nuestra esencia es más energética que sólida. Aunque tenemos una parte material, que es nuestro cuerpo físico, en un nivel más primordial estamos compuestos de algo más sutil, vibratorio. Esto lo han afirmado desde tradiciones antiguas hasta la física cuántica, con diferentes maneras de expresarlo, pero coincidiendo en el planteamiento básico: somos seres de energía.Entonces, si esto es un conocimiento tan ampliamente compartido ¿por qué no nos percibimos a nosotros mismos y al mundo como energía?Para los chamanes del México antiguo es cuestión de entrenamiento, es una práctica continua que llega a hacer que la percepción se fije, se ancle firmemente, en seleccionar percibir solo el aspecto material y descarte las sensaciones sutiles de la energía. Tiene mucho que ver con la noción de realidad, que a través de la crianza se convierte en una creencia fija: somos seres físicos que vivimos en un mundo de otros seres físicos y objetos.Nuestra mente se entrena hasta el cansancio en esta creencia. Las interacciones cotidianas se concentran en esto, construyendo una clasificación de los fenómenos que, por ejemplo, establece las categorías de lo objetivo y lo subjetivo. Desde luego, esto también implica una valoración: creemos que tiene más valor, pues se supone que es más real, lo que clasificamos como objetivo. Y llegamos al extremo de creer firmemente que lo objetivo es lo verdadero, en términos de una realidad verificable.Nuestros pensamientos tienden a girar en torno a estas ideas y se complica el asunto, porque nuestras acciones son asimismo guiadas por la noción de que nuestra existencia es principalmente física. Además, guiadas por semejantes creencias, nuestras mentes tienden a suponer que lo mejor es encontrar las fórmulas que generarán los resultados que esperamos, como seres físicos en un mundo de objetos.Estas premisas tienden hacia lo estático, pues incluso el movimiento se comprende en términos de patrones predecibles. Y desde allí, es posible que, por ejemplo, tengamos la tendencia a involucrar a nuestro cuerpo en rutinas de ejercicio físico en las que asumimos la fórmula objetivo-acción-resultado. Nos concentramos en una idea de un yo fijo, que acepta que tiene cambios pero los ubica en explicaciones preestablecidas, igualmente asociadas a patrones predecibles, una perspectiva del devenir con poca conexión con la sensación de lo asombroso de la existencia, de los misterios de la vida y la muerte.Comprender todo esto no se trata de negar de plano las nociones materialistas, pues vivimos y nos relacionamos en un mundo donde operan estas reglas de juego. Además, por ejemplo ejercitar el cuerpo genera beneficios, y no tiene caso luchar contra este proceso. Más bien de lo que se trata es de avanzar en un cultivo más sutil de la conciencia, que consiste en enfocarnos en la posibilidad alternativa: la opción de quienes aspiran a recuperar el conocimiento directo de que somos seres de energía. Podemos entrenar nuestra mente en otro tipo de pensamientos, incluso más basados en lo que nos va mostrando nuestro propio cuerpo, los seres con quienes nos relacionamos y todo el mundo en que vivimos, a través del lenguaje de las señales sutiles, las sensaciones, las variaciones en los flujos vibratorios. Desde esta perspectiva, nuestra mente también se puede enfocar en aspectos como la idea de la naturaleza cambiante, la fluidez y adaptabilidad de los procesos, porque la energía no se comporta como los objetos físicos, no es tan previsible ni responde a fórmulas preestablecidas, sino que es cambiante, dinámica, mutable. Cuando nos enfocamos en cultivar este tipo de pensamiento y percepción, otro tipo de acciones son también más cercanas. Podemos comenzar a considerar que no hay necesidad de hacer las cosas siempre del mismo modo, pues nos damos cuenta que de todas maneras lo que resulta de nuestros actos no tiene porqué ser siempre igual. Y así, podemos relacionarnos de forma diferente con nosotros mismos, soltando las ataduras de un yo fijo, para asumirnos como seres más dinámicos, exploradores del misterio de la existencia.La recapitulación nos ayuda a darnos cuenta de los patrones fijos y los Pases Toltecas se conectan en general con este proceso de activación y despertar de la conciencia energética. Y en este primer módulo del ciclo, practicaremos series que justamente ayudan a darnos cuenta de dónde estamos atascados en pensamientos fijos, liberar la energía involucrada y fluir con mayor libertad, despertando nuestros sentidos, en la conexión consciente entre nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo energético, y la alineación de nuestra mente con estas posibilidades.

Estructura del curso

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¿Somos seres materiales, de energía, o ambos?

Somos seres de energía en un universo de energía. Es decir que nuestra esencia es más energética que sólida. Aunque tenemos una parte material, que es nuestro cuerpo físico, en un nivel más primordial estamos compuestos de algo más sutil, vibratorio. Esto lo han afirmado desde tradiciones antiguas hasta la física cuántica, con diferentes maneras de expresarlo, pero coincidiendo en el planteamiento básico: somos seres de energía.

Entonces, si esto es un conocimiento tan ampliamente compartido ¿por qué no nos percibimos a nosotros mismos y al mundo como energía?

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¿Es necesario tomarse en serio?

“Te tomas demasiado en serio –dijo, despacio- Te das demasiada importancia. Te sientes de lo más importante, y eso te da pretexto para molestarte con todo”.
“Los acechadores aprenden a no tomarse nunca en serio: aprenden a reírse de sí mismos. Si no tienen miedo de hacer el ridículo, pueden ridiculizar a cualquiera”.
Conversaciones de Don Juan Matus con Carlos Castaneda

Varias tradiciones espirituales han considerado a la risa y el buen humor como el ánimo más propicio para el autoconocimiento.

Durante el aprendizaje chamánico de Carlos, por ejemplo, Don Juan a menudo le recordaba la necesidad de no tomarse tan en serio, la habilidad de reírse de sí mismo y de esta forma, quitarle peso a la importancia personal, que le permitiría ver las cosas desde otra perspectiva y ahorrar energía.

En la clase de hoy vamos a comenzar a explorar de manera práctica las preguntas: ¿qué tan en serio nos tomamos a nosotros@s mism@s? ¿De qué manera eso repercute o beneficia nuestra energía? ¿Qué ajustes podemos hacer para “calibrarnos” y fluir mejor?

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¿Podemos variar nuestros hábitos para favorecer nuestra energía?

Los hábitos nos enraízan, dan soporte a nuestro día a día, para movernos en la vida cotidiana con lo que necesitamos y queremos hacer.

Pero también pueden convertirse en una carga innecesaria, pues a veces de manera inconsciente nos involucramos en rutinas desgastantes de nuestra energía, en las cuales actuamos y reaccionamos de forma que, en realidad, no sirve para nuestros propósitos.

En lugar de dejarnos llevar por la inercia de las repeticiones, te invitamos con el impulso liberador de los pases a rastrear la conciencia de eso que repites en tu vida por diferentes motivos, pero que puedes variar para tener una mejor conexión con tu luminosidad y disfrute de la vida.

Incluso, te animamos a encontrar nuevos actos sencillos que puedes ensayar y a medida que notes cómo te benefician, pueden convertirse en posibilidades que repites con un nuevo ánimo de exploración y creatividad para calibrar la energía que involucras en ellos y poco a poco acercarte al arte de desarrollar cursos de acción en los cuales antes que perder energía, la renuevas y te vivificas al ponerlos en práctica.

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¿Qué son las señales sutiles y cómo permitimos que nos guíen?

La conexión con nuestra esencia energética es algo que podemos experimentar a través de la atención a nuestro cuerpo físico. Allí está todo, porque nuestros cuerpos físico y energético no están separados. Lo que ocurre a uno, lo recibe el otro, en un compás dinámico.

Es por esto que podemos activar la conexión con las señales sutiles de la energía desde la atención a nuestro cuerpo físico. Y las sensaciones sutiles, aplicando en ellas a voluntad nuestra conciencia, se expanden y nos abren nuevas posibilidades de experimentarnos y experimentar el mundo, incluyendo las relaciones que tenemos con otras personas. Es lo que en esta tradición denominamos el cuerpo como perceptor.

En esta clase nos abrimos a esas capas de la conciencia, que desde los más sutiles “guiños” de las sensaciones, nos pueden abrir universos de liberación y exploración de las infinitas posibilidades y decisiones que tenemos como humanos luminosos.

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¿Cómo podemos encontrar nuevas visiones y acciones para calibrar nuestra energía?

A medida que recogemos energía y permitimos el flujo natural y creciente de nuestra conciencia, es útil detenernos de vez en cuando a considerar los cambios que experimentamos, qué va ocurriendo con todas estas experiencias y cómo podemos aprovecharlas mejor.

Cuando comenzamos a practicar los pases, la recapitulación, el silencio interior y el ensueño, frecuentemente nos ocurre que no creemos que todo esto realmente funcione. A la mente le toma un tiempo irse adaptando y reconociendo lo que se está moviendo dentro de nosotros y nosotras. Podemos intuir que, sea poco o sea mucho, siempre algo ocurre cuando practicamos.

Amplificar esta intuición a través de pases específicos y otras técnicas, es una de las gozosas posibilidades que encontramos en el camino tolteca; y que nos puede llevar a algo muy especial: la activación de canales. Energía, mente y cuerpo, podemos redescubrirnos despertando canales de comunicación, de fluidez, de conciencia. A través de estos flujos te invitamos en esta clase a explorar los canales que te conducen a encontrar renovadas visiones y acciones del ser.

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